por Eduardo Ocejo

¿Qué pensarías si al momento de nacer uno de tus hijos los médicos te
ofrecieran quitarle al bebé los dedos meñiques pues
'realmente no le van a hacer falta'? Es un ejemplo un poco exagerado pero
que deja clara una idea importante. A los seres humanos nos encanta sentirnos civilizados; toda generación cree ser la cúspide del progreso social y tecnológico, y bueno, de alguna manera lo han sido. Sin embargo no por eso podemos asumir que contamos ya con un nivel aceptable de bienestar social. Igualmente nuestros conocimientos sobre la naturaleza y la biología pueden considerarse ínfimos según la regla con que se les mida. Cabe entonces preguntarnos si algunas de las prácticas que consideramos naturales y necesarias lo son realmente.
Un juego de genitales intactos es un derecho de nacimiento de todos los varones y niñas. Alterar quirúrgicamente los genitales de cualquier sexo es alterar la
identidad sexual de esa persona permanentemente, privándola de una
experiencia sexual completa al madurar.*