02 diciembre 2011

The Magic Position






Viajar es un placer edificante, deleita todos los sentidos, ayuda a que la historia cobre sentido, permite conocer lugares y conocer personas. En este sentido, viajar es también una buena forma de acercarse, desde nuevas perspectivas, a alguien ya conocido, llegando incluso a observarse manías inimaginables. Pero a fin de cuentas, viajar es una forma de conocerse a sí mismo, de entenderse, desafiarse, descubrirse y sorprenderse.


Conforme pasa el tiempo, el viajero llega a la madurez, se percata de que una de las esferas más importantes del viaje consiste en conocer “cómo vive la gente” en los lugares que visita.

La vida cotidiana ejerce una atracción especial, se trata de un interés adquirido, va más allá de los sitios frecuentados por los turistas, las comidas típicas endulzadas para el gusto extranjero, los monumentos obligados, las visitas ineludibles y la cultura emprendedora típica de las poblaciones que viven del turismo. Significa, en suma, verse inmerso en una realidad que no es la propia.

Para observar la vida cotidiana el viajero debe permanecer más tiempo de lo acostumbrado; debe alejarse de los sitios turísticos y separarse de los turistas; buscar los restaurantes que las guías no recomiendan, aquellos en donde los habitantes comen diariamente; debe subirse al metro en hora pico (llamarle hora punta si es preciso), al bus en medio del tránsito, al taxi compartido, al tren atestado; tiene que adentrarse en los bares comunes, recorrer las callejuelas vulgares e incluso seducir a las malas compañías.

El viajero maduro se ve en la necesidad de abandonar la búsqueda de la esencia del lugar, la tradición, el ser de este o aquél pueblo milenario. Tendrá problemas si no habla la lengua local, si no hace amistades, y sobre todo, si prefiere mantenerse en su cotidianidad llevada al exótico, es decir, cargada desde su lugar de origen e instalada en su viaje.

Así pues será posible observar lugares que los turistas nunca conocerán, tener experiencias que van más allá de lo clásico y que transcienden el cliché. En este punto el viajero se desafiará a sí mismo al enfrentar, con frustración, que la gente vive de forma diferente. Las diferencias culturales son muy amplias, pero aquellas de la vida cotidiana son particulares, éstas pueden ir desde cómo tomar una cuchara hasta la forma aceptable de comer un kiwi.

Pero no se sorprendan si estas diferencias de la vida cotidiana van más allá de lo políticamente discutible en una sobremesa. Se trata de la clase de cosas que no figuran en los relatos de viajes. Permítaseme explorar uno de esos temas. En oriente los excusados pueden ser asaz diferentes, el llamado retrete natural (también llamado árabe, turco, iraní, indio, chino, japonés, coreano, etc.) substituye a nuestra versión occidental. Si bien, en América Latina existen letrinas, la inequidad social y las relaciones de clase han salvado a muchos de su uso y les han ahorrado la experiencia.

En tal artefacto oriental el viajero, convertido ahora en usuario, no necesita sentarse. Se trata de un aparato hundido en el suelo, con unas marcas antiderrapantes para colocar los pies y que cuenta con un orificio anatómicamente diseñado para evacuar lo necesario. El retrete oriental, sin embargo, no se usa como los que comúnmente conocemos, así que el viajero se ve entonces en la necesidad de adoptar the magic position.

Dicha posición, natural y anatómica, es una verdadera experiencia de inmersión cultural, algo que lo situará en una de las actividades más cotidianas de las personas que habitan el lugar que visita, un momento en el cual no podrá trasladar su mundo a este otro mundo. - En cuclillas - , esa es la posición mágica, una experiencia que obliga a sumergirse en otra realidad, que eventualmente hará que el viajero descubra su humanidad, aspecto que comparte con los nativos del lugar y que llevará a cuestas a todos lados, una de las lecciones verdaderamente edificantes de los viajes.




*Imagen tomada de Dogguie.

0 comentarios:

Publicar un comentario


TUS COMENTARIOS SON VITALES

Todos son leídos y muy bienvenidos. No necesitas ser experto en el tema o estar de acuerdo con las ideas presentadas. Participa de forma responsable revisando tu comentario antes de publicarlo.

¡Muchas gracias por participar!

ShareThis